Criptoestafador brasileño es asesinado por las personas a las que engañó

Imagina que inviertes todos tus ahorros en un proyecto. Imagina que es un proyecto estupendo y que las primeras semanas puedes ver algunos resultados. Ahora imagina que los siguientes días ya no recibes lo que se te prometió.

Imagina que empiezas a perder contacto con los líderes del proyecto hasta que te das cuenta que fuiste engañado por ellos. Imagina que te estafaron y te dejaron en la ruina. ¿Serías capaz de matar por eso? Pues al parecer en Brasil, dos personas sí lo hicieron.

Mauricio Rodrigo dos Santos, de 37 años, fue encontrado muerto el 13 de septiembre de este año dentro se su auto incinerado Audi A4, en el estado de Santa Catarina, Brasil. Según las autoridades policiales, todo señala a que fue un asesinato por venganza.

El brasileño era uno de los líderes de un esquema de inversión fraudulento de Bitcoins llamado “D9 Club de Emprendedores”, que robó aproximadamente 200 millones de reales (equivalente a cerca de 52 millones de dólares) en el 2017.

D9 Club de Emprendedores, era una “empresa fantasma”, que se dedicaba a las apuestas deportivas por Internet utilizando Bitcoin. Los líderes del proyecto aseguraron que los inversionistas podrían obtener rendimientos de hasta 331,5% anual, además de recibir bonos por traer a otros inversionistas al proyecto.

Supuestamente, las apuestas se colocarían en una reconocida web británica. Sin embargo, ni el dinero de los usuarios fue colocado en el sitio de apuestas, ni ellos recibieron los pagos que se les prometieron.

Al enterarse de esto, las autoridades detuvieron a los líderes del proyecto (menos al jefe principal, que huyó a Dubai y ahora enfrenta un proceso de extradición a Brasil), al cual catalogaron como un esquema Ponzi. Sin embargo, el acusado fue puesto en libertad tiempo después y, en cuanto salió de la cárcel, comenzó a trabajar nuevamente en proyectos de compañías multinivel.

Pero sus engaños le costaron demasiado caro. Allegados a Rodrigo dos Santos declararon que, el día de su muerte, él iba a reunirse con unos supuestos inversionistas de la nueva compañía para la que trabajaba. Horas después, fue encontrado muerto dentro de su auto en llamas.

Las investigaciones policiales lograron identificar a dos sospechosos y señalan que estos inversionistas fueron afectados por la estafa del D9 Club de Emprendedores. Actualmente, ambos están tras las rejas.

Según Vicente Soares, jefe del Departamento de Investigaciones Criminales de la zona, este “fue un crimen premeditado. Uno de ellos dijo que la culpa era del otro, pero no hubo una confesión formal de ninguno de los dos.

Hay sospechas de que hay más gente involucrada en el homicidio y la investigación continúa abierta”. Aunque el caso suene como algo propio de alguna película o serie de televisión, esto es algo que ocurrió realmente. Los acusados están esperando ser juzgados por la justicia brasileña, mientras las compañías con esquemas Ponzi siguen estafando y robando a cientos de inversionistas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *